La influencia de las redes sociales en los jóvenes

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Un teléfono móvil en el aparecen las marcas de algunas redes sociales
© Geralt. Pixabay

*César Rojo para Prensa Social

En nuestra vida en general y en los tiempos que corren en particular observamos que hay muchas personas, en especial adolescentes y jóvenes, a los que les parece que su bienestar, tranquilidad y felicidad se la deben a otros, otros que en su mayoría y en realidad son totalmente ajenos a su vida real y que solo miran por sus propios intereses, tal y como esta ocurriendo en las llamadas “redes sociales”, que viendo la dependencia y efectos colaterales dañinos que ocasionan en muchas personas creo que mejor deberían llamarse “redes antisociales”.

Expondré unos ejemplos recientes que sirvan de alerta y prevención:

El suicidio de una chica de 20 años, víctima de ciberacoso con una suplantación de identidad en las redes sociales donde su imagen fue utilizada con la finalidad de ridiculizarla y humillarla, hasta el extremo que la llevó a tomar esa fatal decisión.

Otro que salió por televisión es el caso de una joven que estuvo hospitalizada en estado crítico y la demanda ganada contra un youtuber por daños y perjuicios. El tal youtuber convencía a los adolescentes para tragarse un bolsa de detergente concentrado de lavadora con la excusa de dar ejemplo para limpiar el planeta.

Un clásico, es que algunas personas (cada vez más y en particular adolescentes y jóvenes) con anorexia o bulimia, comparten experiencias y “recetas” para adelgazar, llegando a casos extremos como adelgazar de diez a quince kilos en muy pocos días partiendo de un peso más que normal, con mensajes (que para ellas son como ordenes) tales como“no salgas a la calle hasta que pases al menos dos días sin comer”.

Por último, están de moda las criptosectas que ocultas tras un disfraz de espiritualidad se aprovechan de los jóvenes captados en los podcasts (contenidos de audio con periodicidad y continuidad descargables de internet) para desarrollar algún tipo de estafa piramidal o algo todavía peor.

Que hacer y como reaccionar en esta situación

Para combatir esos efectos colaterales dañinos y mejorar la salud mental de

los adolescentes y jóvenes implicados, además de la de muchos adultos que se comportan de una forma similar, como sino hubieran madurado a pesar de los años, se debe intentar que aprendan desde la edad temprana lo que yo llamo “el principio de autosuficiencia”. Dado que nuestra existencia es solo a causa de nuestros padres no debemos esperar que los demás nos den de su aprobación por existir, por que supongamos que tenemos la familia ejemplar, la pareja y los amigos ideales, los estudios o el trabajo perfectos, etc…, vale pues estamos en el paraíso terrenal, pero que ocurre si alguno o varios de de estos aspectos esenciales nos fallan, pues que no debemos olvidar el que nos tenemos a nosotros mismos, porque si que tenemos esa autoconfianza ya no necesitaremos que nuestra felicidad dependa de la aprobación que proviene de desconocidos controladores inmersos en esa realidad virtual llamada “redes sociales,” y que en realidad lo que buscan con su forma de actuar maquiavélica (son personas hipócritas y falsarias, calculadoras, con falta de empatía y que lo subordinan todo a su propio beneficio), es tener más seguidores, ya sea para reforzar su egolatría (adoración o amor excesivo hacia sí mismo) o para ganar más dinero con su popularidad a costa de la salud mental y física de los demás.

Cómo conseguirlo, en primer lugar tenemos que superar el miedo al cambio, que a muchas personas les parece algo insalvable (ese miedo que si lo controlamos nos servirá para estar alerta pero sino será él que nos controle), y para ello debemos hacer lo que técnicamente se llama una introspección (un análisis interno en profundidad), tomándonos el tiempo que sea necesario para conocer nuestra potencialidad y nuestras limitaciones, es decir saber que tenemos, de donde partimos y si es posible a donde queremos ir. Después aceptarnos como somos (si, ya se que a muchos/as les gustaría ser rubios/as de ojos azules y medir 1,80 mts), intentando mejorar lo que sea factible a lo largo de la nuestra vida con todo ese conocimiento, deberíamos adoptar en la medida de cada uno esos grandes principios de vida procedentes de la filosofía estoica de la antigua Grecia (que yo me he atrevido a completar), y que en la actualidad con todo lo que esta pasando a nivel mundial considero que debería ser fundamental “debemos aceptar lo inevitable, luchar por

lo posible, prepararnos para lo peor y tener confianza en el futuro”.

Si lo pensais con calma es lo contrario de lo que hace una gran parte de las personas en todos ámbitos de edad, es decir se niegan a aceptar lo inevitable

(en especial las pérdidas familiares, de la pareja, del trabajo, las catástrofes, etc), y se dedican a malgastar su energía física y emocional, que en contra de lo que algunos creen son limitadas, en intentar conseguir utopías que no son posibles por muy buena voluntad y dedicación que se ponga en ello, además de esperar que todo les salga mal (que es el síndrome de la profecía autocumplida).

Consecuencias de esta negativa forma de actuar a medio y sobre todo a largo plazo son el estrés continuo (lo que conlleva asociado un exceso de producción de la llamada hormona del estrés “el cortisol”, lo que a la larga conlleva una bajada de las defensas del sistema inmunitario, que además ahora con lo que esta pasando a nivel mundial es muy peligroso), así como de un cierta especie de angustia vital, de unas sensaciones o estados depresivos que pueden llevar a consecuencias fatales para la integridad física y psico- emocional, todo lo cual en el “mejor” de los casos conlleva a una vida llena de infelicidad y sufrimiento no solo para nosotros sino también por extensión hacia los seres más próximos y queridos.

Para terminar la breve exposición de este grave problema social que crece de forma exponencial como la tecnología asociada al mismo, y para mejorar nuestro estado antes de que sea demasiado tarde debemos intentar posibles salidas y/o soluciones: además de relacionarnos con personas positivas en las que encontrar confianza y apoyo, hay que buscar el consejo o la ayuda profesional que nos oriente en esa situación que no sabemos controlar. También es aconsejable practicar regularmente técnicas de relajación y disciplinas como el Yoga, el Tai-Chi, etc, que desde un estado de paz interior nos permita reprogramar positivamente nuestra mente, para reforzar nuestras defensas mentales (mejorar la seguridad en nosotros mismos, así como la resistencia a la frustración por no poder conseguir nuestros objetivos a corto plazo, evitar el “lo quiero todo, ya y sin calentarme la cabeza”). Dicho como una metáfora, hay que hacer lo posible para no dejarnos arrastrar o llegar pensar, en algo parecido a ese lema de la llamada -prensa amarilla- que dice “que la verdad no nos estropee un buen titular”.

En resumen y para concluir, debemos buscar nuestra propia verdad e intentar en lo posible ser coherentes con ella en nuestra vida diaria, y al que no le guste es su problema no el nuestro.

*César Rojo es psicólogo.

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