Ricardo Daroca nos hace una narración de su propio viaje. «El viaje del hombre consciente»; el traslado efectivo del mundo de las adicciones al de la realidad en donde ya no es una víctima y sí una persona que se ha repuesto. Empezar y reinventarse —como se dice ahora— no es otra cosa que poner encima de la mesa eso que nos hace perder la vida; la nuestra. Eso que no nos permite disfrutar de la misma; eso que nos ha engullido y nos ha hecho convertirnos en otro, en el esclavo de la adicción para poder estar bien, razonablemente bien. Ricardo ayuda a los demás ahora; está agradecido y es capaz de contar la mejor versión de sí mismo. La otra la enterró hace tiempo.

Prensa Social: En este momento, periodo electoral se están poniendo en cuestión los ministerios dedicados a políticas de igualdad, ¿cuál es tu opinión al respecto?

Ricardo Daroca: Es importante que haya instituciones que se centren en la erradicación de toda forma de discriminación, del tipo que sea.

Soy padre de una niña y un niño y lo primero que deseo para ellos es que tengan igualdad en derechos y obligaciones, porque antes de ser un hombre o mujer, de cualquier tipo de condición sexual, etc.…Todos somos seres humanos con los mismos derechos y obligaciones. Pero para llegar a esa igualdad, no hace falta hacer campañas de desprestigio contra nadie. No consiste en crear enfrentamientos, porque eso, lo único que crea es más separación, más odio, más rencor y de nuevo más desigualdad. Consiste en crear conciencia del problema, muy importante saber de dónde viene y qué soluciones se pueden tomar tanto para a corto plazo, pero sobre todo a largo plazo.

Uno de los datos que a mí más me preocupa y que no sé si este tipo de instituciones lo ven, he intentan ponerle solución a ello y que me parece muy significativo, es que la mayoría de las muertes violentas que suceden, son producidas en gran mayoría por los hombres, ya sean por violencia de género o por otro tipo de atenuante.

¿Todo ésto no nos da que pensar?

Es muy doloroso cada vez que existe una muerte por violencia de género o en cualquier otro escenario, pero creo que hay que dar un paso más adelante, tener una visión más amplia, no nos centremos solo en la parte que se ve del iceberg. Es como querer apagar un fuego echando agua solo a las llamas, el fuego seguirá existiendo eternamente.

El ser reactivos, genera más separación, menos empatía y compresión.

Preguntarnos verdadera y honestamente:

  • ¿Por qué pasa eso?
  • ¿Qué pasa por la cabeza de esa persona para llegar hasta ese estado de violencia descontrolada?
  • ¿Cómo podemos ayudar también a esas personas y de esa manera entender porque lo hacen y así, ir a la raíz del problema?
  • ¿Qué miedos, inseguridades, rechazos, abandonos sienten los que maltratan y por qué en mayor manera el gestionarlo es mediante la violencia?

P.S.: ¿En qué momento descubres que tienes que cambiar la dirección de tu vida? ¿Quién te ayudo? 

Fue hace ya más de 8 años, cuando mi exmujer descubrió mi adicción al sexo (siempre le estaré agradecidísimo, porque ese fue el punto de inflexión para ahora poder estar aquí, ser quién soy, hacer lo que quiero hacer), donde todo mi mundo paralelo se desploma de golpe y solo deseo morirme.

En ese momento, descubro mi problema y decido pedir ayuda (mi primer acto consciente, salir de mí). Empiezo a ir a psicólogo y al mismo tiempo entro en un grupo 12 pasos para la recuperación de la adicción. Uno de mis principales pilares fue ese grupo, personas que estaban pasando o ya habían pasado por lo mismo que yo, que no me juzgaban por lo que había hecho, simplemente me guiaban en mi camino de recuperación, como antes lo habían hecho con ellos. En esos años me doy cuenta de lo desconectado que había estado de mí, de los demás y de mi masculinidad.

Me doy cuenta de que la adicción solo fue la consecuencia de no haber sabido gestionar mi vida, mis emociones, la presión, mi falta de valoración, etcétera.

Descubro que tengo otra manera de hacer las cosas, desde el amor, el respeto, la honestidad y la sinceridad. Y sí, durante muchos años la había cagado, no había hecho las cosas bien. Aprendo que lo que ha pasado no lo puedo cambiar, «NUNCA LO PUEDO CAMBIAR», solo puedo, reparar el daño causado (aunque no en todos los casos se puede).

Me empiezo a hacer responsable de mi vida, dejo de victimizarme, asumir, aceptar mis actos y las consecuencias que eso trajo.

Otros de los pilares para cambiar mi dirección fueron mis hijos. No quería que tuvieran un padre así, sé que está en mi mano darles la mejor versión de mí, darles el mejor padre que pueda. Por último y no menos importante, «YO» fui otro de mis mayores pilares, sabía que no quería volver a donde había estado tanto tiempo, lo tenía claro, muy claro (aunque no fue fácil).

Este camino es lo que ha hecho que quiera ahora acompañar a otros hombres a creer, a tener una masculinidad sana y consciente, para eso he creado “El viaje del hombre consciente”. Un viaje que se puede hacer a nivel individual o en grupo, para descubrir lo que cada hombre ya es, lo que siempre ha estado dentro él, quitando capas de condicionamientos, creencias, de todo eso que nos han dicho acerca de cómo tiene que ser un hombre, donde no es cuestión de añadir nada, es simplemente hacer las cosas desde otro lugar más consciente y siendo responsable de nuestras vidas.

P.S.: ¿Qué significa ser un hombre consciente? 

Par mí ser un hombre consciente es en primer lugar, hacerme responsable de mí, eso quiere decir, hacerme responsable de mis emociones, de lo que me está pasando sin culpar a los demás, de mi sexualidad, no tener miedo a ser vulnerable, sentir y no dejo de ser hombre por ello y ni mucho menos soy menos masculino.

Tras salir de la adicción y con los años, me he ido dando cuenta de la importancia de ser consciente de mi masculino y sobre todo honrarlo, en esa esencia que está dentro de mí, ese hombre consciente. Es estar comprometido, enfocado, en presencia, siendo humilde, colaborativo, asertivo, con la capacidad de dedicarse tiempo a uno mismo, a la auto observación y sobre todo el autocuidado.

No consiste ser mejor que otros hombres ni mujeres, es querer ser cada día mejor persona, contigo mismo y con los demás, es estar en comunidad, más compañerismo, con más sentimiento de grupo.

A los hombres, siempre nos han vendido lo de que “yo solo puedo”, el no pedir ayuda, el ser competitivos, la lucha constante, cuando el hombre consciente es todo lo contrario. 

Es tener la capacidad y la humildad de poder salir de uno mismo y reconocerse primero para uno mismo y luego para los demás.

Hay cosas que no se hacerlas (y no pasa nada por decirlo en alto), que necesito ayuda y que pedirla, ni mata ni te hace menos hombre, todo lo contrario, te haces responsable de ti y de tu vida.

El autocuidado del hombre consciente, empieza por priorizar sus necesidades, durante mucho tiempo me daba miedo hacerlo, porque pensaba que si lo hacía dejaría de obtener la aprobación de los demás, que es lo que siempre buscaba por la falta de autoestima.

Para mí, el hombre consciente tiene que tener un equilibrio entre su energía femenina y masculina, pero no quiere decir 50% de cada una, simplemente cada uno tiene que buscar «su equilibrio»; ese equilibrio sano, porque hay tantos hombres conscientes o masculinidades, como hombres hay en la tierra y todas son perfectamente válidas.

P.S.: Tu mundo personal ha cambiado e imaginamos en relación a las amistades también. ¿Cómo son ahora tus relaciones con los hombres? ¿Y con las mujeres? 

¿Mundo personal? claro que ha cambiado, porque ahora el mundo en el que me muevo es muy diferente, no es que sea mejor ni peor, simplemente me rodeo de personas y ambientes que resuenan más con mi nueva manera de pensar y sentir.

Realmente, he aceptado que, con ciertas amistades, hay ciertos temas de los que no hablo, porque no lucho para que lo entiendan o comprendan lo que estoy haciendo, en mi caso no he perdido el contacto, pero sí que los encuentros son más esporádicos. He de reconocer que siempre me he sentido más cómodo con mujeres que con hombres, pero me he dado cuenta que era porque rechazaba mi masculino, que incluso no me permitía sacar esa parte de mí, creándome un conflicto interno.

Ahora mi relación con los hombres es equilibrada, con una conexión muy bonita; ya no hay esa rivalidad, esa comparación, esa confrontación, esa lucha de competitividad, es ver a otro hombre como un ser igual, donde me permito poder empatizar, agradecer su compañía, entender ciertos patrones que puedan tener y que me hacen de espejo sin juzgarlos, y esto me ha llevado ahora a acompañar a otros hombres en sus procesos de crecimiento, para tener una masculinidad más sana y consciente.

Me he dado cuenta, que es muy necesario esos espacios o encuentros con otros hombres, porque hay ciertas cosas que un hombre comparte, que solo otro hombre puede entender y empatizar, al igual que les pasa a las mujeres. Como ejemplo, hace unas semanas estuve en un retiro de 5 días, solo con hombres, compartiendo, abriéndonos, llorando, riendo, vulnerabilizándonos, sintiendo esa energía masculina, sin rechazo ni juicio y fue algo realmente maravilloso.

P.S.: ¿De qué modo la masculinidad tóxica influye en la vida profesional y personal de los hombres? 

Desde que empecé a facilitar los círculos de hombres, he aprendido (en la medida de lo posible) que no puedo hablar por los demás, así que solo puedo contar mi experiencia, desde EL YO. 

Durante muchos años, mi masculinidad tóxica influyó negativamente tanto en mi vida personal como profesional. Era deshonesto, controlador, manipulador, era muy hermético, me aislaba, tenía una actitud pasivo-agresiva, mostrando mi resentimiento y frustración indirectamente o estando lleno de rabia.

El no saber establecer límites y decir que «NO», sobre todo en el entorno laboral, donde me cargaba de cosas que en ese momento o no sabía gestionar o hacer, hizo que mi estado de estrés y ansiedad subiera a unos límites muy muy altos (lógicamente, sin que nadie lo supiera, no expresaba como me sentía, lo dejaba todo dentro de mí con mucho resentimiento y sufrimiento).

Esta masculinidad tóxica, durante muchos años de mi vida, hizo que me escondiera en la adicción que anteriormente comenté, siendo esta, una de las consecuencias más graves de esta toxicidad. Tanto en la vida profesional como en la personal, lo que hacía era desconectarme de mí, de este momento, de las personas que me rodeaban y del mundo, vivía siempre en el resentimiento y la rabia, siendo muy manipulador y lógicamente controlador, para poder así obtener lo que yo quería o necesitaba en cada momento, generando así también malestar en mi entorno.

En mí caso, esta masculinidad tóxica, solo me trajo malestar, mucha lucha interna y sobre todo mucho sufrimiento.

P.S.: ¿Qué hombres se abren a cuestionar su actual masculinidad e indagar en esas «nuevas masculinidades» y a participar de los encuentros que desde tu web propones?

R.D.: Por lo que he podido ver este tiempo, al final son hombres que han tocado fondo, que les ha pasado algo en la vida que le ha hecho cuestionar eso que creen que son, eso que le han dicho que tiene que ser y como ser de cara al mundo.

Son hombres que tienen esa inquietud de indagar dentro de ellos, de dejar de estar con los estímulos de fuera, pero no hay rangos de edades, razas, creencias, los hay de todos tipos, razas y colores.

Hombres que viene con un condicionamiento social / familiar tan grande de cómo ser hombre, que están totalmente descolocados, sin identidad, muy desconectados de su masculino, hombres que empiezan a estar comprometidos en querer un cambio, dejar de hacer lo que hacían siempre, donde se dan cuenta de que lo que necesitan es empezar a actuar de una manera consciente y sana, pero no saben cómo hacerlo por el condicionamiento y mucho menos por dónde empezar.

Hombres con mucho miedo a ser ellos mismos, en sus entornos laborales, con sus familias y sobre todo con sus parejas, donde se sienten totalmente cohibidos y pequeñitos, por miedo al qué dirán, al abandono y el rechazo. En «El viaje del hombre consciente«, es donde empezamos a ser nosotros mismos, sin miedo a ser juzgados.

P.S.: Entre el colectivo de personas mayores, los hombres no suelen tener relaciones afectivas y de apoyo entre su género. Estos problemas de sociabilidad y escasa gestión de las emociones, derivan en aislamiento y tristeza. Invítalos a reconducir estas vidas con algún consejo.

R.D.: El problema, es que muchos hombres suelen ver la jubilación con preocupación y miedo porque están acostumbrados a tener una vida profesional bastante activa y esa ha sido su prioridad durante muchísimos años, siendo su principal enfoque esa tarea (producir y proveer, que era lo que se les exigía) y ahora que no trabajan se aburren, sin estar, sin aliciente.

Una de las cosas que yo les podría decir, es que se relacionaran con otros hombres, con las mismas inquietudes o hobies que ellos. Si no encuentran cosas que les guste hacer, que vayan probando cosas, hasta que den con algo, que la vida no se acaba en la jubilación.

Ahora es el momento de hacer eso que siempre quisieron hacer, pintar, escribir, contar su vida en un libro, ayudar a otros, cocinar. Muchos son los «quiero, pero no puedo ahora» que, por culpa del trabajo y otras obligaciones, no han podido hacer, ahora ya no hay excusas.

Ricardo Daroca

Creador de «El Viaje del Hombre Consciente»

Facilitador de Círculo de hombres, Mindfulness y meditación. 

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