El marco emocionante de talento y compromiso social dio paso a los verdaderos artistas y a esos desarrolladores de tecnología que con la sonrisa como tarjeta de visita, presentaron cómo puede ésta dar un vuelco a la vida de una persona. En los minutos anteriores al comienzo de la gala, padres y madres de los artistas, orgullosos de estar ahí y de haberlo conseguido hablaban entre sí de las proezas de cuanto han logrado cada uno de ellos.

La Gala SuperArte se erige como el mayor evento inclusivo artístico de Europa, dando voz a artistas con y sin discapacidad que deslumbran en el escenario, exhibiendo sus habilidades y rompiendo barreras. Una velada repleta de espectáculo, música y danza donde se pone de manifiesto que las distintas disciplinas artísticas representadas no entienden ni de limitaciones ni de estereotipos. Un evento que pone en valor las capacidades artísticas de personas con diversidad funcional, promoviendo su plena inclusión a través de la visibilidad y el reconocimiento.

Entre los asistentes, la presidenta del Congreso, doña Francine Armengol y el presidente del Partido Popular, don Alberto Núñez Feijóo quienes atravesaron la alfombra roja para dar cuenta de los logros obtenidos por los becados por la Fundación Sifu. Cristian Rovira, presidente de la entidad, habló desde la serenidad y el hallazgo de tanto talento reunido para deleitar a los asistentes. Con un entusiamo digno del que encuentra no solo satisfacción sino empatía y voluntad de hacer lo proyectado, aplaudía como uno más porque de entre todas las historias de superación, pudo relatar cada una de ellas.

El acto, presentado por una joven, Sarah Almagro, campeona de España de surf adaptado en 2021, 2022 y subcampona del mundo en 2021, estudiante de derecho abrió un espacio en donde el diálogo y el conocimiento dieron lugar a que comprendiéramos de primera mano qué supone tener discapacidad, qué significa tener un sueño y conseguir lo que te has propuesto: «al final, el cuerpo es solo un atributo: Unos son altos, otros bajos, yo no tengo ni manos ni pies pero lo importante es tener un buen corazón».

Marian Basa un joven pintor rumano expuso las dificultades de pintar con los pies y su gran logro. «En vez de quedarme en casa compadeciéndome y cobrando una pensión, decidí ir en busca del mundo y empecé a vender mis cuadros en la calle».

Cheti, el músico alegre cuya banda sonora fue la alegría de la película CampeoneX tocó junto a los músicos de la Camerata Musicalis y dio paso a Teadrop Massive Atack, a Amour Toujor y a una pieza gracias a la tecnología que permite tocar a muchos músicos con discapacidad.

Zacharías Vamvakousis descubrió en 2010 tras sufrir un amigo un accidente, que no existían instrumentos musicales para personas con tetraplejia u otras enfermedades que cursaban parálisis: la ELA, las lesiones medulares, amputaciones de algún miembro, entre otras. Por ello diseñó el Eyeharp, basado en el uso de los ojos para dar órdenes al dispositivo tecnológico, y con el que empezó a impartir clases a personas con discapacidad.  Años despues de su diseño, en 2019, surgió la Asociación Eyeharp, sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es continuar mejorando y desarrollando el sistema y hacerlo más accesible económicamente. «La tecnología asistencial debe ser accesible para todos, y el costo tampoco debe ser un obstáculos para quienes lo necesitan», aseguran.

«Esta es la mejor mejor manera de enseñar esta tecnología, de que seamos capaces de sensibilizar a la población de los distintos talentos que tenemos todos», asegura el director de la Fundación. Es la tecnología al servicios de una sociedad más inclusiva y, en definitiva, justa.

«Ya hace años que apoyamos a esta tecnología. Por un lado, le damos visibilidad, especialmente en empresas, en asociaciones del tercer sector, instituciones, etc., y lo hacemos a través de eventos en los que la música tiene un espacio importante y podemos demostrar que todo el mundo tiene talentos distintos, en este caso aplicados a la música, y sobre todo para sensibilizar acerca de que una persona con una parálisis, pero con su capacidad intelectual intacta, es capaz de interpretar música», explicó. 

La Fundación Grupo Sifu busca recursos en las distintas organizaciones personas que, sin ir más lejos, deseen hacer voluntariado. También necesita recursos para seguir extendiéndose, aunque ya está presente en una treintena de países y se benefician de ella más de un millar de usuarios de todo el mundo. Fundación Grupo SIFU es una entidad sin ánimo de lucro con casi 20 años de trayectoria que nace a partir de la experiencia en inserción laboral de Grupo SIFU como Centro Especial de Empleo. La Fundación tiene como objetivo promover y fomentar la integración social e inserción laboral de las personas con discapacidad y con especiales dificultades de inserción.

Si desea colaborar con las becas SuperArte de la Fundación Sifu, envíe un bizum al código 33557

#TalentoSinBarreras

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