¿Sabría cómo reaccionar y ayudar correctamente a una persona sumida en una crisis epiléptica? ¡No se pierda estos consejos de auxilio y supervivencia!

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Como cada 13 de febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra a nivel global el Día Internacional de la Epilepsia, a fin de sembrar una mayor conciencia social sobre esta enfermedad tan estereotipada, y cosechar en cambio un mayor entendimiento, más estudio e investigación, y una ruptura definitiva de sus mitos y leyendas.

¿Qué es una crisis epiléptica?

Entendida como un trastorno neurológico del sistema nervioso central que causa convulsiones, es decir, un breve pero repetitivo cambio en la actividad normal del cerebro, la epilepsia implica experimentar sensaciones inusuales y una alteración en los periodos de comportamiento, los cuales a veces desembocan en una pérdida de la consciencia, y así lo matizan en esta clínica médica.

Las convulsiones son, de hecho, el signo más reconocido de la epilepsia, y estas aparecen durante los llamados ataques epilépticos; son crisis epilépticas que se originan desde la corteza cerebral y a partir de una descarga eléctrica anormal de las neuronas, exigiendo no actuar de cualquier manera, por un lado, y entrañando para el paciente y el entorno de quien las sufre diversas secuelas de todo tipo que merman su calidad de vida, por otra parte, acarreando consecuencias cognitivas, neurobiológicas, sociales y hasta psicológicas.

Las causas de la epilepsia son muchas y variadas, ciertamente, incitadas por una infección del cerebro o por un golpe en la cabeza, aunque la enfermedad también puede aparecer por culpa de trastornos degenerativos o accidentes cerebrovasculares, tumores, malformaciones del desarrollo e incluso por causas genéticas y metabólicas, algo que se da sobre todo entre los pacientes más pequeños. Se dice, de hecho, que el mejorar la salud cardiovascular podría prevenir el 25 por ciento de los casos que al año se diagnostican de esta enfermedad.

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), esta enfermedad afecta a entre 300.000 y 400.000 españoles, actualmente; cifras que en la prevalencia de Europa significa 6 millones de afectados, por cierto, y que a nivel mundial abarca a entre el 1 y el 2 por ciento de la población, aproximadamente, con dos millones de nuevos casos que ocurren cada año.

La epilepsia puede aparecer a cualquier edad, aunque lo habitual es que dé sus señales iniciales o bien en las primeras semanas y años de vida, o bien en la tercera edad, respondiendo a tumores o ciertos trastornos degenerativos. ¿La buena noticia?

Que el 70 por ciento de las personas que la padecen logran controlar sus crisis epilépticas, hoy por hoy, y todo gracias a los tratamientos farmacológicos antiepilépticos. Según destaca Rodrigo Rocamora, doctor y coordinador de la Unidad de Epilepsia del Hospital del Mar y del Hospital Sant Pau de Barcelona, ambos en Cataluña, existen ciertos casos de epilepsia que sí tienen cura, sin embargo; especialmente aquellas clasificadas de focales, reconocidas por originarse en un punto concreto del cerebro, debido eso sí a diferentes causas.

«Pueden ser operados», aseguró a este respecto el también profesor de la Universidad Pompeu Fabra, quien detalla que este trastorno es una descarga eléctrica y masiva tan súbita como incontrolada de un grupo de neuronas alojadas en el cerebro, las cuales no están coordinadas por ninguna otra región cerebral. «Si somos capaces de descubrir ese punto del cerebro afectado mediante las técnicas diagnósticas actuales, a través de los procesos quirúrgicos podremos extraer el foco y que el paciente pueda ser curado de epilepsia».

En este sentido, una crisis epiléptica tiende a ser autolimitada, presentándose breve y durando unos pocos segundos o minutos, apenas, algo que también constató el doctor Rocamora, si bien tampoco son inusuales los episodios prolongados, esos que se dilatan entre 3 a 5 minutos. Ahora bien, ¿cuáles son los ataques más preocupantes? El llamado ‘estatus epiléptico’, catalogado de urgencia médica y reconocido por desatar una crisis epiléptica que dura más de 5 minutos.

«La epilepsia se manifiesta por múltiples y formas distintas de crisis, las que conoce la gente como convulsiones, donde el paciente cae al suelo y le cae saliva por la boca», y así lo aclaró este experto.

«Pero también hay otras crisis convulsivas, diversas como las funciones del cerebro, como sensación de ‘déjà vu’, o una sensación de miedo súbito, o por ejemplo de ver alucinaciones, de presentar alucinaciones auditivas. Estas pueden ser igualmente crisis epilépticas», aseguró, añadiendo que, de hecho, «hay algunas que son hasta bastante paradójicas, como cuando algunas personas tienen la sensación de verse desde fuera del cuerpo».

Entonces, ¿cómo se debe actuar ante una crisis epiléptica?

Teniendo en cuenta que esta puede aparecer en cualquier momento, es preciso recordar ciertas pautas y modos eficaces de actuación, empezando (muy importante) por evitar que el paciente se golpee en la cabeza al caer.

Según describe este doctor y coordinador de la Unidad de Epilepsia del Hospital del Mar y del Hospital Sant Pau de Barcelona durante los segundos o minutos que dure la crisis epiléptica no hay que hacerle nada a la persona, y eso implica no meterle nada en la boca ni colocarle nada en la lengua, ya que el ataque parará por sí solo.

«Durante el tiempo que el paciente tiene la crisis no respira, y pueden aparecer síntomas de alarma como la piel azulada», y así lo constató el facultativo, aclarando, no obstante, que «una vez que termina la crisis sí se debe colocar al paciente de medio lado». ¿Con qué propósito? «Para que, si ha tenido secreción de saliva, pueda expulsarla y no ahogarse».

Otro de los consejos de Rodrigo Rocamora sobre el modo de actuar correcta y responsablemente ante una crisis epiléptica pasa por posicionar a la persona de lado o costado, permitiéndole recuperarse por su cuenta y a su ritmo, aunque para este gesto de auxilio hay que esperar a que la crisis pase completamente, por supuesto.

Ahora bien, ¿qué ocurre en los casos en que el episodio puede suponer una situación de riesgo para el paciente? Son momentos en los que tampoco se puede hacer nada, según sostiene este facultativo, ya que ese tipo de crisis epiléptica y convulsiva se asocian con una muerte súbita, generalmente, o al menos así es en determinados casos.

«No sabemos cuáles son las causas, pero se puede producir un paro cardiorrespiratorio durante la crisis», explicó el doctor. Y es que, en tales episodios, «el paciente deja de respirar y el corazón se detiene», admitiendo eso sí que esto ocurre no muy frecuentemente.

«Aunque sí representa la mayor causa de mortalidad asociada a epilepsia. Por eso es tan importante cuando tienen epilepsia refractaria o farmacorresistente atender a ese riesgo mortalidad, y acudir a Unidades de Referencia en Epilepsia. Estas personas tienen de 6 a 9 veces más riesgo de fallecer en estas situaciones que una persona de la misma edad y sexo que no tiene epilepsia».

El último de los consejos de este doctor en la pauta de actuación ante una crisis epiléptica consiste en la conveniencia, más que recomendable, de que una persona epiléptica busque siempre una derivación hacia un neurólogo o neuropediatra especialista en epilepsia, especialmente si es un paciente farmacorresistente al que los antiepilépticos no le hacen ningún efecto, admitiendo la idoneidad de asistir también a un centro de referencia (CSUR) en la materia.

Y es que acudir al neurólogo tras una primera crisis epiléptica es muy importante, siempre, ya que este podrá someter a la persona a los análisis médicos que sean necesarios, valorando en el proceso el realizarle o no otras muchas pruebas, como un electroencefalograma y/o una resonancia magnética cerebral.

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