Las secuelas de la covid persistente son variadas. Algunas se manifiestan apenas en una tos, pero otras van más allá, en un desfile de pérdidas de memoria.
Según los datos apuntados en el trabajo de muchos y variados estudios, el coronavirus de larga duración tiende a degenerar en una pérdida de memoria en alguno de sus pacientes; una suerte de demencia similar a la generada por el Alzheimer, que llega a trastocar hasta al 67 por ciento de los afectados por long covid.
La pérdida de memoria que regala indeseablemente la covid persistente
La long covid es una enfermedad que ha recibido de la Organización Mundial de la Salud (OMS) un diagnóstico oficial bastante ominoso, achacándola como una patología derivada del Coronavirus, aunque independiente de ésta.
Así, y a ojos de la entidad sanitaria de Naciones Unidas (ONU), se entiende por Covid Persistente a esa dolencia nacida de la prolongación de los síntomas o la aparición de diferentes males relacionados con el virus infeccioso del SARS-CoV-2, recogiendo entre sus secuelas una lista de síntomas que van de la pérdida de memoria, hasta el detrimento de otras habilidades cognitivas.
En el caso de la señalada pérdida de memoria, se trata de síntomas neurológicos que, en forma de problemas de atención, dejan detectarse al principio incluso de la infección, tanto en aquellos casos que cayeron gravemente en la enfermedad del virus SARS-CoV-2, como en aquellos que ni precisaron pasar por el hospital.
Es el caso de Loli, de 56 años, quien tiene dificultades para recordar secuencias de colores, y reconoce que desde que tuvo el Coronavirus, hace ya unos meses atrás, se queda en blanco al ir al supermercado. O Carolina, de 38 años, que intenta repetir listas de animales a fin de poder volver a disfrutar de la lectura, placer que le ha sido vetado desde que en julio del año pasado pilló el Coronavirus.
Ambas pasaron casi de puntillas por la enfermedad, con cuadros leves que sólo les dejaron fiebre y los síntomas propios de la gripe. El problema apareció más adelante, empero, cuando empezaron a sentir que tenían una constante y casi imperceptible pérdida de memoria.
Según el estudio, esta es una situación que no resulta nada ajena al 67 por ciento de los pacientes con Covid-19 persistente, el también llamado Long Covid o Covid de larga duración. Son personas que sufren alteraciones cognitivas en forma de faltas de concentración, pérdida de memoria y de atención.
Y aun cuando muchos desconocen la existencia de esta secuela en específico, incluso aquellos que están incluidos en este alto estadístico, los que sí están al tanto de esta pérdida de memoria y saben que la tienen en carne propia luchan por recuperarse, y no caer en la ansiedad y el agobio que trae consigo tal memoria agujereada.
¿A qué pueden recurrir estos pacientes?
Si bien no se puede evitar acabar padeciendo una o más secuelas del coronavirus, ni se puede elegir qué síntomas persisten en el tiempo durante la long covid, se puede actuar no obstante en contra de sus efectos o, como mínimo, disminuir en todo lo posible su impacto. ¿Se puede batallar esta pérdida de memoria, entonces?
En cierta forma sí. Recurriendo principal y fundamentalmente a trabajos que fortalezcan el sistema cognitivo de quien sufre esta sintomatología. Desde la realización de ejercicios de memoria, por ejemplo, hasta la elaboración de tareas que insten a copiar números o palabras o alguna otra lista, sin ir más lejos; y pasando asimismo por adiestramientos que fomenten la atención neuronal.
Pero, sobre todo, recurriendo a una unidad de memoria dirigida por la profesionalidad de expertos, los cuales pueden ayudar a estabilizarse, recuperar una memoria normal y, por consiguiente, volver a ser uno mismo.
























