«Estoy decepcionado porque hay pocos avances», asegura Carlos San Juan

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Carlos San Juan, representante de los mayores frente a los abusos de las entidades bancarias quien iniciara la campaña, «Soy mayor, no idiota», se considera decepcionado porque tras más de medio año apenas se han cumplido las promesas que les hicieron y aunque parece que ha habido algún avance, todo va muy despacio, asegura.

Actualmente la situación de las sucursales bancarias presenta muchas deficiencias que no han hecho sino dificultar las transacciones y otras operaciones bancarias de las personas mayores que acuden a ellas. La llamada brecha digital cada vez es mayor ya que la tecnología ha alejado al ciudadano de muchas áreas, entre ellas, su relación con la banca, las compras y otras actividades que ahora han de hacerse online de manera obligatoria.


«Desde la nula atención por parte del personal del banco, hasta el ajuste del horario. El veinte por ciento de las sucursales no pueden cumplir el mismo porque falta personal y el acceso telefónico prometido hasta las seis de la tarde no se cumple», asegura San Juan.

Carlos San Juan: «Me siento apartado por los bancos». / © Change.org

Tras la recogida de 600.000 firmas en la plataforma Change.org para luchar contra la exclusión financiera de los mayores y habiendo hablado con Nadia Calviño quien prometió solucionar esta situación la realidad es que el protocolo que se firmó realmente era de cumplimiento voluntario, lo que supone que la banca tendría que modificar su modus operandi; una cuestión que no ha hecho.

Por tal circunstancia, Carlos San Juan se dirige de nuevo a la ministra de economía para que saque una ley que exija dicha atención y que verdaderamente no se excluyan a los mayores. En concreto, se ha referido al anteproyecto de Ley de Autoridad de Defensa del Cliente Financiero que fue aprobada por el Gobierno el pasado mes de abril en Consejo de Ministros.

«Nadie se puede explicar por qué no ha salido ya, cuando la ley está redactada», ha reprochado.

La digitalización está produciendo un cambio notorio en la forma de acceder a las posibilidades y necesidades de las personas con respecto a los bancos, ya que cada vez es más difícil poder recibir una atención presencial en sus oficinas y todo debe hacerse mediante un móvil y/o con la aplicación del banco, algo impensable para las personas mayores de 60 años.

«Ella lo prometió en público ante los medios, empaticé con ella y sigo confiando. Ahora puede estar encorsetada porque políticamente no sea lo adecuado pero tiene que pensar que somos muchísimos los mayores» ha remarcado.



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