Historia de superación: la aventura de un perro guía por la universidad

0

¿Quién dijo que en la orla de los graduados no caben los perros guía? Lazarillos de invidentes, también son estudiantes con una propia historia de superación.

A una historia de superación se la denomina así porque empieza planteando un problema de discapacidad, continúa soslayando la ecuación de la diversidad, y concluye despejando finalmente la incógnita de la inclusión.

Bienvenidos a la graduación universitaria de Desi, el perro guía de un alumno invidente

Como ejemplo maestro de esta lanza rota a favor de la integración se yergue la historia de Desi, un perro guía que ha sido fiel testigo de los años de esfuerzo y estudio de Abel Beldad Serrano, estudiante graduado en la última promoción del Grado en Historia, de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Entre los veinticinco integrantes de la orla de graduación de la última promoción del Grado en Historia de la UCLM, destaca la historia de superación del perro guía Desi, y la del invidente al que ha estado guiando y acompañando hasta la universidad a lo largo de cuatro años, Abel Beldad Serrano.

Ambos estudiantes, perro e invidente, comenzaron a cursar sus estudios universitarios en 2018, en la Facultad de Letras de Ciudad Real; y cuatro años después aquí están, posando juntos en la orla conmemorativa que certifica la última hornada de nuevos historiadores e historiadoras del centro, junto al resto de alumnos de la misma carrera, y siendo Desi la mayor peculiaridad de la estampa.

Cuando un mal comienzo no significa necesariamente un mal final

De raza labrador, Desi lleva seis años acompañando a Abel en sus idas y vueltas de la universidad a casa y a otros sitios, ya que se volvió invidente años atrás, al perder la vista tras padecer una neuropatía degenerativa irreversible cuando tenía 56 años.

«De repente comencé a ver como con niebla, y luego ya no vi más», cuenta Abel al respecto de esta dura experiencia, remontándose a unos tiempos de visión normal, cuando regentaba un popular establecimiento con categoría de local de restauración y hostelería. «Tuve que dejar el bar porque era imposible seguir trabajando así, aunque intenté mantenerlo hasta el final», recuerda.

Fue entonces cuando se decidió a estudiar un grado en Historia.

«Siempre me había gustado mucho y ahora tenía tiempo». Dicho… y hecho.

Si hasta el momento Beldad Serrano sólo contaba con un graduado escolar, obtenido en el centro de educación para adultos, el abanico de conocimientos que se abrieron ante él a raíz de su ceguera fue bastante amplio, empezando, cómo no, por el aprendizaje del braille.

Aun así, no dudó en prepararse las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 45 años y… aprobó. ¿El resto? Es Historia, como se suele decir, aunque nosotros agregamos que es una historia de superación la que ha trazado Abel desde entonces.

Así, y a falta de alguna que otra asignatura por concluir para obtener su título universitario de historiador, y de la presentación en defensa de su trabajo fin de grado, Abel Beldad Serrano no ha renunciado a la ocasión de compartir la orla con el resto de su promoción, con sus compañeros, con el equipo docente y, sí, también con su perra guía, Desi.

«Desi ha venido a todas las clases conmigo; es una más en la facultad, y siempre se porta estupendamente», reconoce en mérito Abel.

Adiós a la universidad con barreras

La UCLM fue el centro educativo que atestiguó la aventura e historia de superación de Abel y Desi. En las palabras dirigidas a este par de alumnos excepcionales, el centro afirma que le consta que Abel está más que agradecido por toda la ayuda derramada desde el profesorado, y agradecido de igual forma por el apoyo recibido en todo momento por parte especialmente del Servicio de Apoyo al Estudiante con Discapacidad (SAED), un departamento propio de la Universidad de Castilla-La Mancha.

«Las personas del SAED te acompañan desde que empiezas tus estudios en la Universidad, te ayudan en todo, te informan de los procedimientos o los horarios e incluso te acompañan a los sitios hasta que te familiarizas con ellos», atestigua Abel, para luego señalar con gratitud el buen talante mostrado por docentes y estudiantes.

Abel, de hecho, anima a las personas con discapacidad a escribir su propia historia de superación, llamando a la acción a aquellas personas que hoy en día se encuentren en una situación similar que él pasó años atrás, al perder el sentido de la vista. Les insiste, en su mensaje de actuación e integración, a que no descarten sus sueños universitarios, porque realmente no importa la discapacidad que uno tenga, tan solo su capacidad para hacer lo que verdaderamente desea y se propone.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí