La diabetes está aumentando de forma irremediable en el mundo debido a múltiples factores sociales, económicos y de estilo de vida, y la situación exige una respuesta contundente a nivel global para mitigar su impacto en la salud pública.
La diabetes se está incrementando de manera alarmante en el mundo. Según datos recientes publicados en 2024 y 2025, el número de adultos con diabetes ha superado los 800 millones, cifra que se ha cuadruplicado desde 1990. Este aumento refleja un crecimiento de la prevalencia mundial de diabetes del 7% al 14% entre 1990 y 2022, con los mayores incrementos en países de ingresos bajos y medios, especialmente en regiones como el sureste asiático, Medio Oriente, América Latina y el Caribe.
Este aumento está relacionado con factores como el aumento de la obesidad, la comercialización de alimentos poco saludables, la falta de actividad física y las dificultades económicas. La diabetes está considerada como una epidemia mundial que requiere acciones urgentes, incluyendo políticas que promuevan la alimentación sana, la actividad física y sistemas de salud que mejoren la prevención, detección temprana y tratamiento.
Además, se prevé que la diabetes podría convertirse en una de las principales causas de muerte a nivel global en la próxima década, y que la incidencia continuará creciendo, especialmente la diabetes tipo 2 entre jóvenes. Los cálculos más recientes y exhaustivos muestran que la actual tasa de prevalencia mundial es del 6,1%, lo que convierte a la diabetes en una de las diez principales causas de muerte y discapacidad si bien se consideran atribuibles hasta dieciséis factores de riesgo.
«El rápido ritmo de crecimiento de la diabetes no sólo es alarmante, sino también un reto para todos los sistemas sanitarios del mundo, sobre todo teniendo en cuenta que la enfermedad también aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica e ictus», afirma la doctora Liane Ong, autora principal e investigadora principal del Instituto de Métrica y Evaluación Sanitarias (IHME) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (Estados Unidos).
Aunque se considera que ola causa está asociada a la obesidad, a la falta de ejercicio o a la dieta, lo cierto es que la prevención y el control de la diabetes son complejos debido a la genética, a las barreras logísticas, sociales, financieras, etcétera, cita el estudio, así como a los ingresos bajos o medios de un país.
Los factores de riesgo se ven en algunas situaciones en donde se presentan desigualdades en todos los ámbitos, especialmente el sanitario, y hay que ver realmente cómo afecta a los pacientes a nivel granular. El crecimiento global de la diabetes se explica principalmente por una combinación de factores ambientales, sociales, de estilo de vida y genéticos. Entre los determinantes más relevantes están en los cambios radicales en el estilo de vida, especialmente la alimentación poco saludable (alta en grasas y azúcares) y la disminución de la actividad física, que conducen al aumento del sobrepeso y la obesidad, factores estrechamente vinculados a la diabetes tipo 2.
Por otro lado, un factor obvio es el envejecimiento de la población, ya que el riesgo de desarrollar diabetes aumenta con la edad. Así mismo, debido a las desigualdades sociales y económicas que limitan el acceso a alimentos saludables los jóvenes debutan con diabetes en edades tempranas. Se ha comprobado que en los lugares en donde no existen espacios para hacer ejercicio y servicios médicos adecuados la población afecta a más a países de ingresos bajos y medios. De igual forma, las personas que tienen una predisposición genética es crucial para la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
























