Dr. Sánchez Zamorano para Prensa Social

La disfagia es la alteración o dificultad en el proceso de la deglución. Se suele manifestar en personas con Esclerosis Múltiple.

La aparición de la disfagia altera la eficacia de la deglución y, en consecuencia, la capacidad de la persona para alimentarse e hidratarse de forma saludable. También puede provocar alteraciones en la seguridad de la deglución, dando lugar a atragantamientos y complicaciones respiratorias graves.

La disfagia no es una enfermedad, sino un síntoma de otras enfermedades. En este sentido, puede ser de dos tipos. De un lado, existe la disfagia orofaríngea, se origina en la zona de la faringe y dificulta el paso de alimentos sólidos y líquidos desde el primer momento de la deglución. De otro, la disfagia esofágica es la que aparece cuando las dificultades están localizadas en el esófago.

Existen señales que alertan de la aparición de una disfagia. Algunas menos evidentes son tener tos o atragantarse al comer (líquidos incluidos) y los cambios de voz. Otras, la dificultad para controlar la saliva (babeo), la dificultad para manejar la comida en la boca y los picos febriles de etilogía no filiada.

Recomendaciones para evitar atragantamientos

Los atragantamientos, entendidos como una obstrucción total o parcial de las vías respiratorias provocada por una alteración de la deglución de alimentos o líquidos, pueden evitarse. Para ello hay que tomar ciertas medidas antes o durante la ingesta.

Entre ellas, según ‘La guía de nutrición de personas con disfagia‘ del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), se recomienda no comer ni beber si se está adormilado, evitar la hipertensión de cabeza y esperar a que la boca esté limpia antes de introducir la siguiente cucharada. También es aconsejable no sobrepasar los 30-40 minutos de duración de la comida, cuidar la postura, comer variado y hacerlo, siempre que sea posible, fuera de la cama.

Evitar atragantamientos por disfagia.
En casos de disfagia está contraindicado comer tumbado en la cama, siempre que sea posible. Foto cedida por ©truthseeker08.

Además, es importante comer en un ambiente relajado, sin distracciones y sin prisa; permanecer sentado o de pie tras la ingesta de alimentos al menos 30 minutos, no utilizar pajitas ni jeringas y evitar hablar mientas se come.

Qué alimentos consumir en caso de disfagia

También es importante tener en cuenta la alimentación en los casos de disfagia. Si bien no hay que hacer caso a todo lo que se escucha, como explicamos en ‘Rompiendo el mito en la nutrición de las personas mayores‘, lo cierto es que hay alimentos más recomendados que otros. Entre ellos, los que se pueden cocinar en texturas homogéneas, como cremas, purés, triturados, tortillas… También los yogures y demás lácteos que no contengan trozos, las carnes y pescados blandos cortados en trozos pequeños, y el pan de molde.

En el otro extremo se desaconsejan los alimentos que tengan diferentes texturas. Entran en este grupo las legumbres, los alimentos con piel, los arroces duros, las especias sueltas y las frutas que desprenden agua al ser introducidas en la boca. Así mismo, quedan prohibidos, los frutos secos, cereales muesli y texturas muy secas, así como el pan integral, el pan con semillas y el pan tostado. También el queso y el jamón muy duros, las patatas chip y las cortezas. En general, los alimentos muy secos y crujientes que se desmenuzan en la boca. 

Dr. Schez Zamorano es internista.        

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